El diputado provincial Alfredo Lazzeretti (PS – FAP) presentó en la Cámara Baja un Proyecto de Declaración con motivo de cumplirse 30 años del retorno de la Democracia.
Hoy debemos celebrar tres décadas ininterrumpidas de ejercicio democrático en nuestro país. El 30 de octubre de 1983, los argentinos y argentinas volvimos de la noche más oscura a llenar las escuelas con millones de votos libres y esperanzadores que depositaban en el Dr. Raúl Alfonsín la enorme responsabilidad de conducir los destinos de la Nación con República e instituciones. Libertad individual y colectiva.
Ocho años de dolor y dictadura dejaban paso al nacimiento de un nuevo país. Un país donde la democracia dejaba de ser una circunstancia para convertirse en un valor a defender, a fortalecer, a pregonar. Millones de argentinos votaban por primera vez y otros tantos lo hacían por segunda ocasión habiendo sufragado solo una década antes en mayo de 1973.
Cambiaba para siempre la valoración de la Democracia, del Estado de Derecho, para todos nosotros y se comenzaba a comprender que una sociedad mejor es una construcción permanente y colectiva, donde ya no había espacio para mesianismos ni vanguardismos.
Tenemos la convicción de abrazar a la democracia como el mejor sistema posible para vivir en sociedad, para convivir y progresar pero ante todo para ser libres y caminar hacia la igualdad amparados por el estado de derecho y las instituciones.
Una sociedad democrática comienza, pero no se agota, en el voto democrático. Para que su ejercicio sea pleno y sostenible la legitimidad de fines y ejercicio debe acompañar a la legitimidad de origen. Sin mecanismos apropiados que regulen la relación Estado – Sociedad, y sin alcanzar la ampliación permanente de derechos, se limita el alcance, el potencial transformador de la Democracia. Si no cambiamos las condiciones de vida de millones de argentinos que siguen viviendo en la pobreza, se minan los cimientos mismos del ideal democrático, debilitan la legitimidad de finalidad que inspira la participación popular.
Estos treinta años de joven democracia han saldado deudas, en especial referidas a la constitución de derechos civiles y políticos: Ley de Divorcio, Matrimonio Igualitario, Identidad de Género; Restitución de Identidades, Juzgamiento a dictadores y torturadores, etc. Pero sigue siendo la nuestra una democracia desigual donde el crecimiento económico no se ha traducido en desarrollo y con ello, no se han reducido las brechas sociales que garanticen pleno goce de alimentación, vivienda, salud y educación.
Por ello, celebramos estas primeras tres décadas de orden democrático al tiempo que ratificamos nuestro compromiso con la construcción de una sociedad más Libre e Igualitaria. Con instituciones fortalecidas capaces de responder a las mayorías y con el convencimiento de haber comenzado a caminar hace treinta años un camino sin retorno. El camino del respeto a nuestra Constitución, el de la plena vigencia del Estado de Derecho.

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