EL CLIMA

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2/26/2014

Quejas de los vecinos por el polvillo en la zona portuaria


Gran cantidad de material muy volátil cubrió ayer los techos de los automóviles, se esparció en los patios e ingresó en el interior de las viviendas

Vecinos de la zona portuaria de Quequén amanecieron ayer con sus autos, patios, veredas y casas llenas de polvillo y material muy volátil del cereal, producto de las cargas de cebada que se están haciendo en dos buques en la estación marítima local.
El material que se espació en cantidad -durante la tarde y la noche del último lunes- por las calles y las casas de la zona portuaria provocó la queja de los vecinos, que se reunirían el próximo viernes, a las 15, con los concejales para que -según las palabras de los lugareños- "nos cuiden un poco”.
"Como esto nunca lo vimos, se pasaron…”, dijeron ayer los vecinos, que viven desde hace años en contacto con la actividad portuaria, ante la gran cantidad de material que se posó sobre sus bienes.
"Ayer me encargué de lavar las persianas y las ventanas”, detalló Leticia Giordano, ante la gran cantidad de material volátil que se posó sobre las casas y los autos de la zona portuaria de Quequén.
La misma vecina explicó que "cuando hay un buque cargando en el puerto tenemos que vivir encerrados, no se puede salir”. Ayer, según los testimonios, personal portuario trabajó hasta muy tarde en la estación marítima local.

Salud
El problema no es sólo estético o de limpieza. Los vecinos también afirman que el polvo y el material volátil del cereal provocan comezón en la piel, sequedad en la nariz y en la garganta e irritación en los ojos.
En ese sentido, Leticia contó que su pequeña hija necesitaba usar el inhalador para calmar la irritación en las vías respiratorias pero el aplicador estaba tapado con el polvo del cereal que sale de las terminales de Puerto Quequén e ingresa en las viviendas.
Hugo López dijo que "las plantas tienen que respetar una ley provincial que es la 12.605 que rige el almacenamiento, clasificación, acondicionamiento y conservación de granos; mientras que el municipio y el ente portuario deben velar por su cumplimiento”.
Al tiempo, señaló que "cada vez que nos quejamos porque nos llenan de polvillo, personas no identificadas dicen que tenemos que mudarnos y nos cargan”.
Los vecinos afirman que en el puerto no se cumplen con las disposiciones y que las empresas no usan supresores de polvo ni filtros.

Costos
Carmen Pérez y Miriam Molina se pasaron toda la mañana de ayer limpiando los patios y los autos cubiertos por el polvo.
El "trabajo” no fue gratis y como recompensa recibieron: irritación en la piel, en los ojos y en las vías respiratorias.
"Ni quiero pensar cómo deben estar las canaletas de los techos”, indicó Carmen, que exhibió las bolsas recolectadas con el residuo del cereal.
Ulda de Lofrano mostró su patio lleno de polvillo del cereal. Su casa está, calle de por medio, frente a Puerto Quequén.
El viento del Este o del Sudeste obliga a los vecinos encerrarse en sus casas mientras se carga un buque, a retirar la ropa limpia y seca del cordel o a pasar un tiempo sacudiendo la indumentaria para retirarle el polvo.
"Esperan que nos muramos, no somos nada…” dijo Ulda aunque no se resigna a que, definitivamente, "se haga algo” para cambiar la triste situación por la que pasan los vecinos.
"¿Por qué no usan filtros, son caros?”, preguntó la mujer a los cronistas de Ecos Diarios, que visitaron ayer su vivienda.
Carmen marcó que "esto que vuela tiene veneno, nos vamos a enfermar”, y agregó que ya hicieron cantidad de quejas al respecto. López recordó que "en la comuna hay abierto un expediente del año pasado”.
Los vecinos de esa zona portuaria de Quequén afirmaron que conviven con la "polución sonora y ambiental” de la estación marítima y que se carece de los "controles adecuados”. Sin embargo, no se resignan a vivir como "ciudadanos de segunda”. ///

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