EL CLIMA

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4/18/2013

El futuro de Necochea tiene nombre y apellido




Por Jorge Capurro Campos - Redacción ecos diarios

Dos millones y medio es el cálculo de personas que viajaron hacia algún destino, durante Semana Santa y los feriados adicionados, y se estima que doscientas treinta mil lo hicieron hacia la costa atlántica, donde hubo más turistas que en buena parte del verano.

La respuesta fue pareja en toda la costa bonaerense, con balnearios a pleno a partir de ocupación casi completa en hoteles y cabañas y estadías con un mínimo de cuatro noches.

En Córdoba, se calcula que hubo una afluencia superior a las 500.000 personas que gastaron cerca de 1.000 millones de pesos, según el titular de la Agencia Córdoba Turismo, que también calificó a ese fin de semana largo de uno de los "mejores".

En San Carlos de Bariloche se vivió la mejor Semana Santa de la última década. Con ocupación plena, incluso las autoridades solicitaron que algunos residentes alojen turistas en sus casas y hasta algunos durmieron una noche en el interior de sus autos.

En nuestro caso, según la Asociación de Hoteles hubo una ocupación de “entre un 40 y 75%”, variando las presencias de pasajeros de acuerdo a los establecimientos. En tanto, las cabañas estuvieron más completas, en algunos casos en el orden del 100 por ciento.

Por su parte, desde el Ente de Turismo Necochea (Entur) se señaló que de acuerdo a los datos “relevados por sus agentes”, la ocupación general de los distintos tipos de alojamiento osciló en “un 65%”. Ambos informes son estimaciones, supuestamente, ante la falta de registros confiables de donde surjan cifras que revelen datos estadísticos ciertos y comparativos.

Sin embargo, fueron seis días con ocupación promedio por encima del 90%, en los principales centros turísticos del país, un excelente rendimiento que permitió cerrar con una sonrisa el período estival que había sido más que difícil en términos de resultados económicos, un poco por la menor cantidad de gente y otro poco por una caída en el volumen de gasto.

Hoy muchos hoteles y comercios de la villa Díaz Vélez, tapiaron sus vidrieras con maderas, clausurando así su etapa laboral de cada año. La magra temporada de verano, junto al último fin de semana “extra largo” que culminara el martes 2 de este mes deberían llamar, seriamente, a la reflexión.

Tal cual lo señalara a Ecos Diarios la empresaria Mercedes de Lubrano, con respecto a los fines de semanas largos que habrá de aquí a fin de año, al decir con ciertoescepticismo que “hay que buscar alternativas para que Necochea movilice a más turismo invernal, pues de no ser así comerciantes y hoteleros se ven obligados a cerrar y quienes vienen y ven una ciudad tan apagada se van”, y adelantó que “con colegas ya hemos convenido sentarnos a charlar en breve, para acordar qué puede hacer cada uno para que Necochea no sea una ciudad tapiada en gran parte del año. Es necesario que estén presentes las cámaras, asociaciones intermedias y el mismo municipio”.

Por nuestra parte agreguemos al recurrente tema de la actividad turística de Necochea que, como ciudad de veraneo ha desaparecido del mapa, literalmente así. Porque ya, casi no se la nombra. Por distintos factores internos y externos que lamentablemente nos llevaron a esa triste realidad.

No es del caso analizar, ni pretende aquí este cronista, cuales serían los agentes externos que coadyuvaron para ello, pero si es fácil advertir los internos. A los gobiernos municipales les cabe la mayor responsabilidad de la decadencia, al no haber sabido, podido o querido generar un cambio fundamental en el sector turístico de Necochea ni en el resto del núcleo urbano.

Desde hace treinta años atrás, no mucho más, la inoperancia política ha dejado a la ciudad en el estancamiento, solamente ha tenido un crecimiento vegetativo. No hay un sólo hecho que haya posibilitado que Necochea juegue en la liga de las ciudades campeonas de los últimos tiempos. Todo lo contrario.

Ese crecimiento vegetativo se sostiene en las construcciones de viviendas particulares por los distintos barrios o de algunos edificios, que se pueden contar con los dedos de la mano, los que pueden empardar con los que se levantaron en la década del 70.

La villa Díaz Vélez está detenida en el tiempo. La peatonal 83 no puede avanzar una cuadra, como si Godzilla lo impidiera. Podemos ostentar que tenemos la peatonal más corta de la costa, como las calles más fantasmagóricas, si sumamos la 4 y 85.

En algunos casos, también, hay responsabilidades compartidas entre lo público y privado. Pero el poder político debe generar las medidas atractivas para la inversión, las que generen trabajo y desarrollo económico. ¿Qué se ha hecho para mejorar? Nada. Nada tal vez porque no hay rédito económico en la inversión. Aceptable si se quiere. El viejo dilema del huevo y la gallina, aquí vuelve a la práctica.

Quien escribe estás líneas tuvo oportunidad de observar, en el último fin de semana, al que hemos hecho referencia, el movimiento de Cariló, Valeria del Mar, Ostende y Pinamar. Sorprendente y comparativamente envidiable. Habiendo apreciado el avance de estos balnearios y tal cual lo señaló el titular de una antigua y conocida inmobiliaria de nuestra ciudad, sin lugar a dudas Necochea es la mejor ciudad de la costa atlántica para invertir, y esa razón es porque está todo por hacer.

De tantas asignaturas pendientes, creemos oportuno preguntarnos una vez más qué vamos hacer con el frente costero de Necochea. Por ello nos permitimos reiterar, que la expropiación de las tierras a la familia Díaz Veléz que hoy conforman el parque Miguel Lillo, tuvo por objeto la ampliación del casco del sector turístico, que se encontraba limitado por una propiedad privada y que frenaba el desarrollo urbano.

Cumplido el trámite a través de un decreto de la intervención provincial del año 1945, se dispuso la fijación del arenal y la creación del vivero dunícola a cargo del ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires. La forestación local es similar, y casi contemporánea, a la que hicieron en sus campos Héctor Manuel Guerrero, en Cariló, en los arenales de las playas del partido de Gral. Madariaga y Carlos Gesell por su parte, en los médanos, en la actual ciudad que lleva su nombre. El resultado de esas alocadas plantaciones, que demandaron una verdadera fortuna personal de aquellos visionarios terratenientes, hoy está a la vista.

El crecimiento natural de Necochea, está demostrado, que es hacia el oeste, porque es su razón de ser, hacia el paraje Las Grutas, siguiendo la línea del frente marítimo. Los lotes con mayor cotización hoy están en el Barrio Parque, el que ha surgido de forma exponencial, ante la imposibilidad de, quienes allí adquirieron terrenos y construyeron sus viviendas, encontrar otro lugar más cercano al mar.

La zona se extiende hacia el barrio Arce o Los Troncos y Villa del Deportista en donde los lotes han adquirido últimamente un importante costo, ante una constante demanda. Estas tierras tienen un valor agregado y un encanto natural que es su añosa vegetación. Este desarrollo se ha generado paralelo al bosque por impedimento de la ociosa masa verde actualmente en manos de la Municipalidad de Necochea.

Hoy estamos a la espera de una resolución de la Suprema Corte, con relación a la destitución de Horacio Tellechea. Estamos en un año electoral de renovación del cuerpo de concejales. Todo esto produce expectativas en el marco político y en sectores de la comunidad. Pero ello no debe dejar de ver que Necochea necesita un cambio, y cambiar el eje de la discusión.

Ese cambio, al que apuntamos, producirá interés en los sectores privados ávidos en invertir, porque el dinero siempre está, sólo hay que ofrecer seguridad jurídica y rentabilidad. Ese cambio producirá trabajo y producirá crecimiento económico. Es hora de ir poniendo en agenda determinados temas porque el tiempo perdido no se recupera nunca. El futuro de Necochea tiene nombre y apellido.

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