El 29 de julio del año pasado, la vieja estación
de trenes de Quequén sufría las consecuencias de un devastador incendio
que comenzó cuando eran aproximadamente las siete de la tarde.
Alertados por los vecinos, varias dotaciones de bomberos
de Necochea y Quequén acudieron esa noche al lugar, pudiendo evitar que
la estructura colapse por completo, pero sin poder lograr que se pierda
una importante pieza del patrimonio histórico local.
Ocho meses más tarde, el lugar continúa deteriorándose sin
ningún tipo de mantenimiento o cuidado, como lo estaba antes del
incidente.
Además, el vandalismo y los robos de lo poco que quedaba
en el interior ha hecho que solo queden un techo roto, pastizales y
paredes tiznadas que recuerdan que es necesario tomar medidas cuando
todavía es posible.
Más de una vez se habló de la posibilidad de darle un uso a
ese edificio, cuya reconstrucción hubiese costado una importante
inversión. Incluso un proyecto llegó al Concejo Deliberante, con la idea
de crear un centro cultural, pero obviamente eso nunca ocurrió y,
posiblemente, no hubiese sido económicamente factible en el corto plazo
para la comuna.
Lo que hoy se ve es, entonces, resultado de muchos años de
desinterés y falta de ideas. En otros pueblos de la zona, ya hace años
que las estaciones cumplen otra función como museo o simplemente como un
edificio resguardado como patrimonio histórico.
El vandalismo en estos meses posteriores al incendio hizo
desaparecer todas las maderas de los pisos, los cables, varios ladrillos
y terminó de destruir la escalera interna que era de madera maciza. Sin
embargo, las denuncias por estos actos ya venían desde mucho antes de
originarse el fuego.
Hoy solo quedan las paredes, algunos de los hierros y el
cartel que identifica al lugar pero no hay ideas ni proyectos que
anuncien, ni siquiera en año electoral, qué será del futuro de ese
predio.
ftte///primicias2262

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